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La iniciativa como competencia profesional

Enero 15, 2020

Tener iniciativa supone adoptar una actitud proactiva marcando el rumbo por medio de acciones concretas, siendo capaz de imaginar, emprender, desarrollar y evaluar planteamientos, acciones o proyectos individuales o colectivos con creatividad, confianza, responsabilidad y sentido crítico.

La iniciativa como competencia profesional

Lo que conlleva la falta de iniciativa:

Un profesional con falta de iniciativa está abocado al estancamiento en su puesto de trabajo.

  • Dependerá de que otros le marquen pautas para decidir en tareas rutinarias, más aún en situaciones críticas.
  • Dejará pasar oportunidades que pudieran ser interesantes para su trabajo y para el mejor logro de los objetivos.
  • Trabajará con la perspectiva del día a día, de forma reactiva y sin una previsión de futuro.
  • Tenderá a las soluciones conocidas, y le costará asumir cambios.
  • Frenará su crecimiento personal y profesional al mantenerse de forma discreta en un segundo plano por temor a contrastarse con sus propias decisiones.

El desarrollo de esta competencia supone:

  • Tomar decisiones con criterio propio, no como resultado de una simple reacción a su entorno y desarrollar la opción elegida asumiendo las consecuencias.
  • Adquirir y desarrollar habilidades personales que le permitan afrontar con mayor seguridad nuevos retos: decisión, creatividad, autoestima, autocrítica, autocontrol…
  • Mantener una actitud positiva hacia el cambio y la innovación, que supone ser flexible y adaptable a los cambios, afrontar los problemas con energía y eficacia.
  • Consecuentemente, saber desprenderse de planteamientos previos y valorar las posibilidades de mejora cuestionando lo realizado y buscando nuevas formas de hacer.
  • Tener una visión estratégica de los retos y oportunidades de acuerdo al contexto de su trabajo y de la organización, de forma que esto le ayude a identificar y cumplir objetivos, y a mantener la motivación para lograr el éxito en las tareas emprendidas.
  • Transformar las ideas en acciones; es decir, proponerse objetivos y planificar la gestión de las estrategias, el desarrollo de proyectos y la valoración de los resultados.
  • Ser competente para cooperar y trabajar en equipo, cuidar las relaciones interpersonales y valorar las ideas de los demás, recordando que la actitud de iniciativa resulta contagiosa en un ambiente de cordialidad, cooperación y responsabilidad compartida.

Para entrenar la iniciativa es preciso estar alerta a conseguirlo para detectar y aprovechar las oportunidades que vayan surgiendo

Reyes Ballesteros. Psicóloga, Coach y profesora del Instituto Europeo de Coaching y del máster en Comunicación y Problem Solving Estratégico.

Disponer de un tutor o coach puede ser una gran ayuda, pues su papel es ayudarnos a aplicar la iniciativa a nuestros comportamiento cotidianos y aprender a enfrentar los obstáculos (internos o externos) que podamos encontrar para incrementar el propio nivel de iniciativa.

La iniciativa como competencia profesional

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